Voy a contarles mi historia, que en realidad no es mía, pero
en parte me pertenece…
“En uno de esos bailes que solo podía concurrir con mis
hermanos, porque así eran las reglas en mi casa. Pero no puedo quejarme, era
muy divertido compartir tiempo con ellos, no voy a mentirte si pudiera elegir
me quedaría con esos instantes, quizás sea pedir mucho vivir en la simple
juventud por siempre.
Bueno en el recuerdo lo vi a él, no sé cómo describírtelo,
prefiero no hacerlo; su belleza solo le pertenece a los sueños donde el tiempo
era solo nuestro y nuestros dedos se entrelazaban.
Algunos días mientras coso puedo trasladarme a lo que sentía
mientras preparaba el ajuar, no solo cosía telas, sino el futuro con él, sí me
iba a casar, construir un hogar y una
familia.
Yo sabía que lo amaba, sus padres nos regalaron la casa para
que podamos empezar y mi mama el vestido,
era realmente hermoso, trabaje por mis zapatos, tan solo quedaba esperar el
momento donde nuestro sueño empezaba a hacerse realidad.
Pero decidió que yo no era su amor, no logro entender aun
como se pudo ir, como se enamoró de otra persona, de esa que no lo valoraba y ni
cuidaba; como se pudo ir dejándome con todo.
Me encontraba con el corazón partido, me dolía el alma y eso
se traslucía en mi cuerpo, no podía moverme, no sé cómo pude levantarme de la
cama, no era la misma, tuve que irme porque no podía seguir viviendo con el
mismo aire.
Él se casó el día de mi cumple años y yo lo perdí, el perdió
su familia que jamás pudieron aceptar su nuevo elección, que me dejara ir.
Yo le pedí a mi madre que llevara el vestido de novia a la
iglesia para que lo puedan usar todas esas jóvenes que no tenían que ponerse,
pero si tenían con quien.

