jueves, 21 de septiembre de 2017

Que de las perdidas y las ganancias

Que de las perdidas y las ganancias no me hago cargo.
Tal vez casi siempre salgo perdiendo, pero es que otras, las gano.
Y que te puedo contar de la magia que se transforman en suspiros en las noches de soledad.
Los días que no respiro se me achican los pulmones; el cuerpo se reduce y marchita se deja de ver.
Pero en mi planta, me despierto con el sol.
Que me aburro y me rio de mí,
 que me enojo y me rio de vos.
Patético y aburrido de vos mismo.
La vida puede decirse que puede llegar a ser como un día garrón, donde te encontras un perro feliz con el mismo, con su existencia y de repente te contagia.
Que de las tristezas se pueden transformar en amor que decido y comparto hoy.

Que el reflejo en el lago se ve desdibujado o lo más claro y el desdibujado sos vos.

viernes, 15 de septiembre de 2017

En el capricho de las palabras contenidas me pierdo.

En el capricho de las palabras contenidas me pierdo.
Que en eso que no sé cómo expresar, lo juzgo.
No sé si se merece  convertirse en palabras, en versos, que no quiero escupir porque me siento tonta.
Engañada por algo que no se dio.
Y en el poco crédito que te mereces, te nombro y no me queda otra que escribirte, convertirte en poemas y comerme los mocos por eso que no fue
No te lo voy a decir, de lo que me inspiro no voy a renegar.
Si no me queda otra
Las palabras fluirán

Se aran presente en las hojas que sean necesarias y en esa falta de interés yo te convertiré en otra caja llena de palabras que tendré que acomodar.

martes, 5 de septiembre de 2017

El amor para mí:

El aspecto de algunos días pueden hablarme, contarme brindarme, el protoplasma, la esencia misma al interior de la vida; aquella que nos es necesaria como ciertas flores a sus árboles; sin ir más lejos me convierto en cursi.
En hojas que se resquebrajan, pero para generar cosas nuevas a la tierra, a los seres que la habitan, de eso se trata el amor para mí.
De crear y habitar
De pasear
De armar un refugio sin instalarse.
Un bosque que comparte su sabiduría sin pedir nada a cambio.
Un lago que da tranquilidad.
El mar que pretende ser eterno, pero en si nos junta, nos rodea, un puente entre las lejanías.
El cielo lleno de estrellas que brillas para sí, pero que al hacerlo nos da felicidad.
Las risas y las lágrimas, en un todo que sus inmensa simpleza nos hace feliz.