domingo, 13 de marzo de 2016

Historia de una resaca

Historia de una resaca

Me levante de esa cama pedí una botellita de agua y abrí la puerta; el sol del mediodía de pleno verano me carcomió lo poco que me quedaba de integridad, pero bueno, tenía que cargar conmigo, porque no quedaba otra, sabía que me esperaba un destino peor, así que tenía que disfrutar el camino. Tome la avenida directo a mi casa, casi sin perros, tratando de ser discreta de disimular, pero de repente una nueva rotisería, toda fuerza que me quedaba empezó a volverse espasmos y contención,  trataba de decirme que estaba en pleno centro de la pequeña ciudad, no da ensuciarles las veredas y darle charla al día. De repente suena el teléfono y mi estómago va ganando la batalla, mi viejo me espera en la anónima (supermercado) me cacheteo mentalmente y me obligo a continuar tragándome mi estómago. Por mi bien se encontraba afuera, pero el sol aun perforaba mi conciencia y mis fuerzas, ya no me podían mantenerme en pie, así q le pedí las llaves del auto para poder rendirme y para no  disimular lo imposible, me siento y el calor hizo lo suyo, abro la puerta que da a la vereda y sin compasión el vómito sale es tanto estuvo tan contenido que de mi nariz también se escurre, con la poco dignidad que me queda pido a la vida que no me hayan visto, pero es tarde mi viejo viene tentado a subirse al auto, le hice la tarde. Y mi vieja me odia como una tipa grande puede ponerse así… y yo me detesto porque sé que no tenía que haber mesclado, birra, vino y vodka ya estoy grande para saber que no es razonable, pero tan solo quera estar feliz, no quería ser la chica que se lamenta la muerta, ni la perdida, ni el fracaso, tan solo quería ser feliz por unas horas antes que la realidad vuelva penetrar en mí.

martes, 1 de marzo de 2016

Que las cosas más atroces no sean parte de la ficción,
que invaden nuestra historia y empapan nuestras raíces,
pidamos, pido que no nos olvidemos,
porque también somos capaces de magnificas creaciones, de luchas y fuerzas interminables.
Que el dolor se transforme en justicia, que las injusticias se hagan visibles a los ojos de todos, que no sigamos dormitando, así las podemos hacer pagar, para vivir por fin en libertad.
Que las heridas que sangran, nutran nuestra tierra y el abono haga crecer a nuestro ser.
Que las plazas se inunde de risas de niños y de cantos, de  bombos, porque es nuestro medio, porque retumba en los edificios y en los autos polarizados, por que las hormigas nos volvemos visibles y hacemos temblar la comodidad de quienes quieren que las masas se reúnan alrededor del televisor.

Aprendamos  y pensemos la historia para que NUNCA MÁS se repita .