Violines en todas las esquinas:
Tal vez una visión subjetiva, pero para mí o en si la
desgracia de la humanidad, es un poco mas abarcativa que de una simple sujeta (
yo).
Me llamaron exagerada muchas veces, vos flashas violines por
todas las ramas de los arboles, ya quisiera, ser una dramática.
Pero pensando en ejemplos siempre se me llena las paginas
puff un montón, de cuando un loco me persiguió de madrugada y tuve que correr,
esa fue hace unos meses, no quiero correr más, estoy aburrida de tenerle miedo
a la oscuridad o ir corriendo de un
punto a otro para que no me pase nada, el miedo es irreparable, está casi en
nuestro código genético ser “mujer” te convierte para muchos en un objeto, y no
son loquitos de gabardina en la oscuridad, está lleno en todas parte, porque
saben que pueden, porque no les importa.
Objeto, caminando a la agraria de día un auto pasa y nos
grita cosas a mi hermana y a mí, le contesto insultándolo, y sigue gritando,
cuando quedo más que claro que solo me producen asco cerebral, no digo que sean
violines pero dos sujetos en un auto viendo a dos mujeres como objeto molesta y
claramente alimenta mi miedo, si voy de noche pa ese lugar pues piedras debo
llevar, que no se tirar pero por lo menos puedo intentar.
Gritos! Gritos en la noche escuche, imborrables, permanentes
en mis recuerdos por siempre, sentí tanto miedo que pensé que me iba a morir,
me temblaban hasta las ideas. M. me llama por teléfono, madrugada platense,
vuelve a casa por 7 (centro) vuelve por que se sentí mal y decidió regresar, me
llama porque ve un tipo raro para informarme, no me sabe especificar por donde
de 7 no se qué hacer, si salir corriendo, trato de pensar que agarrar porque
tengo que llevar algo para defendernos, gritos de pánico salen por el teléfono,
de ayuda, nunca sentí tanto miedo en mi vida, donde estas ¡donde! Que hago! Donde?!
Se corta el teléfono.
Llamo
Busco a mi prima salgamos a
buscarla corramos por 7 no sé donde esta
M. llama
“Está bien”
Llega acompañada por un loquito que se la encontró llorando
Se escapo un tipo, que la agarro y le tapo la boca, ella se defendió
y corrió.
El chabon no quería el celular porque estaba a mano, el
chabon era un violin.
Cada que me tratan de loca quisiera poder reproducirles esos
gritos de desesperación.
No todos los violines son desconocidos, extraños que emergen
de las baldosas, muchos son conocidos, te tomaste un mate, charlaste, muchos
los invitaste…
No todos son desconocidos y eso da miedo, esos que se disfrazan
de izquierda, esos que te charlan.
Está lleno de violines, es una afirmación que detesto porque
es real, completamente real.
Estoy tan cansada de tener miedo, porque a las personas les
cuesta salir de la comodidad, de este sistema patriarcal, de no querer replantearse
que estamos mal.