Desde que empezaron a crecer lenta y dolorosamente, sí porque
todo estirón en mi cuerpo dolió…
Ahora con la adultez entre manos, lecturas y charlas; me di
cuenta que el tema pechos en mi pre adolescencia
fue tomado de un modo brusco, hasta se podría decir violento, no por maldad,
tan solo por simples hechos culturales, de creencias salidas de algún cajón que
aún no logro entender.
“Ponete corpiño que se te van a caer las tetas”
“como no usas corpiño; no ves que se te empiezan notar” etc
En este momento de mi vida, hay días que me debato con las
creencias culturales y mi cuerpo, pienso que estoy tan jodida como esas voces y
no lo quiero.
“ se te nota” si y
son parte del cuerpo, como un brazo, como mi pie, pero por alguna razón idiota,
las tetas, pero más que nada el pezón está mal visto, como si fuera una cosa
horrenda, si se encontrara de más, desencaja en esta cultura.
Mi pezón sobra para caminar en la calle, molesta a la vista ajena.
Tendría que haber podido elegir si quería ponerme un corpiño,
que a pesar de disfrazarlos con dibujitos, me resultaban molestos, si a la transición
hubiera sido despacio y con migo al
mando, no me tendría que haber sentido incomoda
con lo que estaba creciendo.
Las tetas se caen, si por hechos naturales y está bien, el
cuerpo va modificándose a través de los años, como la mente, podemos hacerlo lo
más sano y amable posible.
Aun hoy con la movilización cultural que existe, salir sin
corpiño nos sigue convirtiendo en blanco de pensamientos retrogradas.
Mis tetas son mías y puedo elegir, bueno intentar elegir
como las llevo, porque aún es esta época, no pueden estar desnudas.
Ellas no nos sobran, lo que falta es la aceptación humana
hacia una parte del cuerpo tan maltratada, encasillada y oculto por un sistema,
el cual censura además de muchas otras cosas, nuestro cuerpo.
Mis hermosas tetas son oprimidas por el patriarcado.