viernes, 24 de abril de 2015

El pezón de más:


Desde que empezaron a crecer lenta y dolorosamente, sí porque todo estirón en mi cuerpo dolió…
Ahora con la adultez entre manos, lecturas y charlas; me di cuenta que el tema pechos  en mi pre adolescencia fue tomado de un modo brusco, hasta se podría decir violento, no por maldad, tan solo por simples hechos culturales, de creencias salidas de algún cajón que aún no logro entender.
“Ponete corpiño que se te van a caer las tetas”
“como no usas corpiño; no ves que se te empiezan notar” etc
En este momento de mi vida, hay días que me debato con las creencias culturales y mi cuerpo, pienso que estoy tan jodida como esas voces y no lo quiero.
 “ se te nota” si y son parte del cuerpo, como un brazo, como mi pie, pero por alguna razón idiota, las tetas, pero más que nada el pezón está mal visto, como si fuera una cosa horrenda, si se encontrara de más, desencaja en esta cultura.
Mi pezón sobra para caminar en la calle, molesta a la vista ajena.
Tendría que haber podido elegir si quería ponerme un corpiño, que a pesar de disfrazarlos con dibujitos, me resultaban molestos, si a la transición hubiera sido despacio  y con migo al mando, no me tendría que haber sentido incomoda  con lo que estaba creciendo.
Las tetas se caen, si por hechos naturales y está bien, el cuerpo va modificándose a través de los años, como la mente, podemos hacerlo lo más sano y amable posible.
Aun hoy con la movilización cultural que existe, salir sin corpiño nos  sigue convirtiendo  en blanco de pensamientos retrogradas.
Mis tetas son mías y puedo elegir, bueno intentar elegir como las llevo, porque aún es esta época, no pueden estar desnudas.
Ellas no nos sobran, lo que falta es la aceptación humana hacia una parte del cuerpo tan maltratada, encasillada y oculto por un sistema, el cual censura además de muchas otras cosas, nuestro cuerpo.

Mis hermosas tetas son oprimidas por el patriarcado.

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