… Dulce caperucita de capa negra, ese atardecer q te cruce por aquel camino que llevaba ninguna parte; me enamore de tus ojos violetas mesclados con el rojo sangre q te caracteriza, no pude evitar ver las sombras que te rodeaban acechándote, como si estuvieran exprimiendo tu alma tan lentamente que la tortura empezó a gustarte. La tenue oscuridad que rodea el paisaje no es nada comparada con la de tu corazón; aun no se lo que mas me llevo amarte pero acá estoy, sentado en un viejo pedazo de árbol intentando agarrar tu pálida mano, el frio que emanas me congela tanto que mi piel empieza a quemarse, pero no tengo ganas de rendirme. Empecé por fin a entrelazar tus dedos con los míos mientras tu mirabas al paisaje o a los recuerdos no estoy muy seguro, con la primera estrella en el cielo pude tomar tu rostro lentamente para cruzar nuestras miradas y hacerte entender que lo menos que quiero es lastimarte, pero tu mirada no dijo lo mismo, esos ojos me clavaron estacas en mi corazón lastimándolo hasta casi desangrar, y cuando suelto las ganas de intentarlo muerdes mis labios en un beso que sello mi muerte.

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