jueves, 30 de mayo de 2013

La mujer grande:



Son las 5 de la mañana, aún sigo quemando flores y los viejos discos de aquel amor.
Me sentía tan única cuando era joven llena de sueños y utopías sobre cambiar el mundo, pero un día se apagó todo eso y prendí el despertador al tiempo correcto para ir a trabajar.
Me quite el vestido de color y apague las estrellas dibujadas en él.
No supe amar más
Me rendí, aprendí que me llevo mejor con la oscuridad, no hago cosas creativas y se disimular, hasta aprendí como se hace para encajar.
Extraño abrir mi cajón sacar las hojas escribir y empezar a soñar.
Tendría que haber valorado lo que sentía al amar, aunque estaba dispuesto a fracasar.
Llena de miedo, era más valiente que curada y sin nada porque llorar; eso es una mentira siempre me caen lagrimas por las mejillas, aunque las aprendí a ocultar, para que no se vayan más.
Hoy ya es  tarde y no se si no fui yo quien más me lastimo.
Pienso todos los días que cuando llegue el final no me querré ir, solo si es para atrás  lo quisiera. Nunca fui buena para aceptar; a pesar  de que amo la realidad siempre fui mejor para soñar.
Y hoy te invitaría a jugar una vez más para saber que es amar.
En realidad hoy volvería a escribir; el fracaso ya lo conozco, hoy solo voy a triunfar con cada palabra, no para el mundo como quise antes, si no para mí que soy el mundo que puedo sostener el día e hoy. Guarde las cenizas en el cajón con las letras que jamás publique, porque no vi nada bueno en mí. Hoy entiendo que soy lo mejor que me paso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario