Me siento solo, solo como la montaña rusa en Rusia, echándole
la culpa a la contaminación del mundo.
Días donde las risas eran parte de mí, el amor decoraba el
cielo, los besos tímidos dejaban el miedo.
Me siento como una foto nostálgica, llena de pasados
supuestamente felices, que ya no recuerdo, presentes despintados; abandonado
por el tiempo, descascarando aquellas coberturas que me llenaban de brillo, descubriendo
las verdaderas partes oxidadas debajo del
lujo.
Careciendo de historias de amor, si las hubo ya no sé, la densidad de los aires las tapo.
No sé si me siento solo o abandonado, lo que si se es que
soy pequeño, una nada, en la historia que simula ser mucho.
Ya no me preocupa sentirme solo, me preocupa terminar desplomándome
sin más risas y brillos para resaltar en el relato.

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