lunes, 12 de enero de 2015

Esperar...

Quiero llegar a casa pero no sé dónde está.
Vi un camino y lo seguí segura, no parpadee ni un segundo,  pero tampoco observe, me segó la fe de que allí estaría algo mejor…
Los pies ya cansados se arrastraban por las piedras, interminables, agotadoras, imperiosas, la lluvia tempestuosa calmaba las heridas, pero ahogaba aún más las fuerzas, pesados trapos cargaba ese cuerpo que ya no era mío.
…Cada vez más enormes, mis manos se aferraban temiendo equivocarse.
El camino fue largo pero por fin, estaba una casa, no muy grande, pero tampoco pequeña, parecía cálida, las puertas estaban entrecerradas como si se estuviera esperando a alguien.
Sin dudarlo creí, era a mí, ya las piedras no se sentían, tampoco mis pies y corrí como nunca, pero como siempre me había preparado, corrí quería sentir un abrazo, corrí, mis pies se torcieron casi se hacen pedazos, pero eso no importo seguí aún más rápido, corrí, corrí!! Hasta detenerme a unos simples centímetros de la puerta, se sentía música, calor y un olor dulce. Daba la impresión a feliz, sin dudarlo golpee.

 No eran a mí a quien esperaban…

No hay comentarios:

Publicar un comentario