Quiero llegar a casa pero no sé dónde está.
Vi un camino y lo seguí segura, no parpadee ni un segundo, pero tampoco observe, me segó la fe de que allí
estaría algo mejor…
Los pies ya cansados se arrastraban por las piedras,
interminables, agotadoras, imperiosas, la lluvia tempestuosa calmaba las
heridas, pero ahogaba aún más las fuerzas, pesados trapos cargaba ese cuerpo
que ya no era mío.
…Cada vez más enormes, mis manos se aferraban temiendo equivocarse.
El camino fue largo pero por fin, estaba una casa, no muy
grande, pero tampoco pequeña, parecía cálida, las puertas estaban entrecerradas
como si se estuviera esperando a alguien.
Sin dudarlo creí, era a mí, ya las piedras no se sentían,
tampoco mis pies y corrí como nunca, pero como siempre me había preparado, corrí
quería sentir un abrazo, corrí, mis pies se torcieron casi se hacen pedazos,
pero eso no importo seguí aún más rápido, corrí, corrí!! Hasta detenerme a unos
simples centímetros de la puerta, se sentía música, calor y un olor dulce. Daba
la impresión a feliz, sin dudarlo golpee.
No eran a mí a quien
esperaban…

No hay comentarios:
Publicar un comentario