Un arma corre detrás de un espejo persigue a su propia imagen
atormentándola, le tira piedras y escupe su cara, la figura se retuerce y teme
sabe que no podrá llegar muy lejos, la luz se apagara y su anatomía con ella. Antes
de la culminación se miran fijamente y en si no existen diferencias. La figura
convencida de que el otro es un enemigo dispara, siente como la bala penetra
fuerte y decididamente, la sangre empieza a correr manchando su chaqueta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario