sábado, 30 de julio de 2016

Ataque de risa:

Me rio tanto y tan fuerte que debo tirarme al suelo, las paredes comienzan a temblar, pareciera que suben y bajan, casi aplastándome.
Mis ojos se llenan de lágrimas  y todo pierde el contorno.
En posición fetal mis rodillas se pegan más a mi pecho y mis brazos, abrazan el estómago que se menea de un lado a otro.
Mi cara se torna de un color rojo y los músculos de los cachetes se van poniendo cada vez más duros, deformándome el rostro.

Mis pulmones  no son capaces de ingresar suficiente aire y de un momento a otro, después de tanto temblequeo, se me detiene el corazón.

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