Las aguas estancadas y la muerte que nos corre.
Las arenas nos empiezan a cubrir de los dedos de los pies,
un viento que nos mese y nos llegó a la cabeza
La muerte penetra con su olor a podrido quemando nuestra
respiración
Nuestros cerebros se endurece y nuestros corazón se quiebra.
Donde antes la fuerza corría y en ese movimiento la vida se desarrollaba
Ahora solo muere
Un grito
Un asesinato ha ocurrido
Como cómplices todes nosotres.
Sentís la incómoda arena entre los dedos que raspan y la
culpa todavía no te hizo eco; pero el temor empieza a penetrarte los huesos y
los culpables se abanican con guita, mientras te tiran un discurso que te queda
cómodo.
Mientras tanto quietud infecciosa,
La arena en tus pulmones
te hace toser, hasta convulsionarte
Movimiento
Lento, como desperezándose.
Movimiento, un manotazo para sacudirte la arena que te hace
arder la vista.
Te das cuenta que como vos un montón, las convulsiones se
vuelven en caminata, se dan cuenta que con la unión esa pesada arena se puede
ir moviendo, el olor a muerte ya nos penetra en la historia, en las almas pero
de apoco se puede ayudar a que la vida retome su rumbo y así su fuerza se ara
nuestra.
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