Cuando no puedo escribir
Se me muere el alma
A mi cuerpo le falta un respiro
Cuando no puedo escribir me transformo en vacío.
La tristeza se adhiere a los huesos, sólidas.
Me convierto en un rompe cabezas sin piezas.
Una planta ceca.
Una naturaleza muerta, llena de moscas que sienten felicidad
de la podredumbre.
Si no salen las palabras me transformo en una caja de zapaos
viejos y abandonada en algún rincón, de alguna casa; que olvidaron ponerle fotos,
con buenos recuerdos
Y estos quedan atrapados como pájaros en jaulas, mientras se
achicharran, se vuelven invisibles sus grito, su canto y como una decoración,
su tristeza se hace adorno de aparador.
Mi amor deja de pertenecer se transforma en nada, en miedos
que no pueden ser pronunciados.
Las palabras se me escapan y la existencia se me sobran.
Soy una pulga rodeada de talco con veneno, no me muero pero
me ahogo y retuerzo
El patetismo deja de ser anécdota graciosa y se transforma
en culpa y reproche.
En la desesperación de poder escupir algo de tinta, me salen
tibieces, meros y tristes reclamos. Y la invisibilidad se apodera de mí ser.
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