Próximo movimiento:
Silbidos irrumpen en la oscuridad, pasos suenan, como tambores,
por los adoquines, la electricidad se encontraba apagada, pero no era algo
nuevo, ya en este desierto reinaba la oscuridad, bajo la luz, los edificios resplandecían,
absorbidos por la incipiente y joven fauna verde que comenzaba a romper el
concreto, el metal, nacía sobre lo que antes fue una gris ciudad. De la luna
gigante, provenía la única visión,¡¡mi única visión!!
A medida que el
sonido de los pasos se incrementa, los latidos de mi corazón lo mismo, ya es
tanto y tan fuerte que no logro escuchar nada más que mi miedo.
Los pasos ya no son solo uno, corren como de la nada, empujándome,
tirándome de los harapos, correr me es dificultoso, solo me quedan una sola
zapatilla de las que me encontré, la cual se deslizaba empapada y abatida.
Ellos lloran abajo
del árbol
Arriba del árbol
Detrás del árbol.
Corrí hasta llegar a las escaleras rojas cuando las vi no
dude, tropecé, me levante pero todo tan rápido que parecía no tocar el suelo, cerré
la puerta la trabe con un banco. Nadie estaba detrás; seguí tapándola, las escaleras se me hacían interminables, mis
pulmones me dolían y el aire parecía no llegarles nunca, ardían en cada profunda bocanada que no terminaba de satisfacer
mi agitación. La puerta verde de chapa me separaba de a terraza, la empuje y
con el mismo empujón llegue hasta el final, me incline sobre el paredón para
disimular no existir, necesitaba saber, tuve miedo pero ya se fue.
Mis manos sudorosas recogen, el frio perfora mis dedos
temblorosos, lo sostengo ahora estoy arriba de mi casa con un rifle
Ahora estoy arriba de mi casa con un rifle
Hare mi próximo movimiento.

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