Nunca se cómo empezar, ni terminar los cuentos.
Los misterios son lo mío
Soy un enrome rey de las estrellas brillantes y las malas ideas,
Una de ellas te localiza a ti.
Nena huelo el césped, dulces polvos entran por mi nariz
Me ahogo en la profundidad de lágrimas ajenas
Me gusta jugar con tus ideas, por más retorcido que suene.
Quiero odiarte, pero amándote hay muestro el pez que hay en mí.
Sé que no digo nada interesante pero cada día más transparenté;
Juguemos con migo, quizá a algo complicado, porque…
Me gusta tanto el silencio, pero tus ruidos sonaban
sincronizados en mis oídos.
Martillazo tras martillazo se me caen los pedazos.
Tú juegas a la casita y yo a los milagros,
Si tu guardad esperanza dame un poco,
Se me cae la piel de las cicatrices y hay no crese nada más,
quedo expuesto y
Mi sangre se hace cristal.
Estoy que vomito eso que llamaba esperanza.
Deje de hacer muchas
cosa que antes me atrevía, pero supongamos que porque estoy viejo.
Desde que nos fuimos
se me cayeron pedazos, me inyecte mentiras que sabían a paz y
Morí mil veces, ya no sé si fuiste verdad o solo mi imaginación.
Pero de algo estoy seguro ni tu ni yo podríamos a ver
saltado a la libertad.
Tú te mudaste y te volviste una hermosa persona gris inundada
de los reflejos de la ciudad,
Yo en cambio deje las flores
y camine más lejos aún en el bosque, mis opciones aumentaron acorde con
mis depresiones.
Cambie tanto que me extraño mientras sangro, pero estoy
seguro que nunca fui mejor que este, desecho, pero real ser humano.
Mis arrugas y costillas muestran al fin mi paz o quizá mi
cabeza esta tan rota; que no puedo verme arder.
Siente el olor a carne muerta ese, ese ya no soy yo.

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