...
Leyendo un libro te hiciste presente y esos últimos
momentos, el adiós, donde vos ya no eras tan vos, pero tus ojos seguían
presentes, más hermosos y grandes que nunca, si los ojos son la puerta de alma
en ese preciso momento nos permitiste verte el alma a todos. Tus ojos fueron mi
paz, seguías hermosa, sin importar todo lo demás, la luz se reflejaba en ellos.
Nunca me despedí adecuadamente, porque no quería que te
fueras.
Mi favorita!
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