viernes, 24 de octubre de 2014

ciudad

Casas apretadas, historias, una arriba de la otra.
¿Con que ese era mi vecino?
“hola córrete de la puerta que llego tarde” ¿a dónde? no importa, seguro no tiene sentido.
Pero llego tarde aunque valla caminando por otro camino.
Cielo que entra por una ventana, se le escapó a los ladrillos.
Las nubes no hacen dibujos, tampoco tienen tanta inspiración para aquel pequeño escenario.
Tanto kiosco que nos venden golosinas, cada día más caras, la azúcar que nos da felicidad.
Gimnasios tanto o más que kioscos, para bajar la felicidad que se volvió en culpa, muchas curvas.
Todos encerrados, siguiendo rutinas, para salir y… semáforo.
Acumulando luces rojas, para rogar que todas las verdes te toquen cuando tengas que correr. Si perdes solo el celular alegrete.
¡Guarda! Se llevó tu confianza, pero te dejo su tarjeta con la dirección del miedo.
Te voy a aumentar la birra total la necesitas, porque es uno de los pocos lugares donde la música tiene algo más de sentido.
Te regalo un poquito de arte
Espera, hay te va un poco más.
Si te perdes algún que otro dibujo en la pared te va a guiar.
El verde será una plaza, dos o tres, pero te recordara que existe  la naturaleza, mas allá del moho que crece todos los meces entre los azulejos de tu baño.
Trata de dormir, mejor ponete los auriculares, hoy a la vecina se le ocurrió gritar, bien por ella.
Pis matutino compartido, no conozco tu cara, pero ese sonido retumba, traspasa el suelo, que sincronizados estamos.
Calles, calles, pasadizos, calles, caminos, rutas; pie + pie, un bondi que no le gusta llegar tarde “se pasó mal la sube”.
Llueve y las baldosas un campo minado. Los paraguas reclaman tu ojo, por alguna venganza de algún viejo karma, que solo ellos recuerdan.
Muchos cienes todos con historias que jamás tendrás,  algunas agradece, te pudo tocar el exorcista o las bañeros.
Amores de instantes, en el banco, un bulevar, micro, pequeñas y hermosas, cortas, diminutas, historias.
Mucha gente repetida en los mismos lugares y eso que estas lejos del barrio.
Antes de la esquina un músico que por un momento te brindo su don por un par de monedas.
Palomas que no te tiene miedo, así que empieza a correr.
Un zoológico lleno de historias tristes, cárceles tantas veces con el mismo sentido.
Autos rápidos, estruendosos haciendo temblar vidrios y auriculares.
Combis llenas de flores que regalan sonrisas.
Tanta mescla y diversidad como un maletín de pintor  lleno. Se le cayó y en ese estruendo se golpeó contra algo, los colores se mezclaron, creando por si solos tonos nuevos que encajan perfectamente.
Muchos besos en cada plaza; taxistas solitariamente aburridos, en busca de psicólogos, obligadamente atentos y que le paguen a ellos, gran negocio.
Trajes apretados que se convierten en piel, bajo la peor humedad y el calor.
Apuros de correr, para estar apurados para apilar papeles, para correr con apuro, pastas rápidas y a la cama.
Personas nuevas, mucho cariño
No te olvides de caminar un poquito más despacito.





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