Recorrería mil mundos, charlaría con los dragones para que
no me coman, llegaría a un acuerdo para volar.
Tendría paciencia y aprendería cada nota para inventar el
mejor sonido que hayas escuchado.
Me perdería una o dos veces más por el bosque, donde
terribles cazadores quieren dejar de jugar a la escondida.
En el camino trazaría un mapa, al mismo tiempo que trabaría
lazos con personas.
Caminaría tan rápido que mis pies apneas rosarían el suelo,
con el escudo más pesado.
Plantaría un jardín en una nube lleno de frutas y flores.
Te compraría una escalera, que te lleve a un lugar donde no
exista la plata.
No cambiaria ni in hueco del revoque de tu cabeza.
Te prepararía mil y un desayunos sin pensar en qué hora es.
Recorrería en micro esta extraña ciudad, no importa que tan
rápido vaya el chofer yo me mantendría en pie a pesar de todos los obstáculos.
Creería en la magia, me leería todos los libros de todas las
bibliotecas, para comprobar que es real
si te hace feliz.
Jugaría a llegar al pupo exacto de Selva, no importan
cuantas garras se crucen en mi camino.
Me metería por un pacillo con todas las luces apagadas, si
detrás de la puerta final se encuentra aunque sea una parte de tu sonrisa.
Me tiraría en el mar sin un salvavidas, no importa que las
olas midan más que la luna, yo las nadaría.
Te confesaría lo mucho que te quiero.

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