No me rompas el corazón que últimamente solo encuentro
pedazos.
Mis pies ya se encuentran unidos a la arena.
Me siento torpe, a cada rato tropezando con mi tristeza.
Ya no sé qué queda de mí.
Cotidianamente mi cabeza se hace trizas, como un brazo
que se estrella contra el suelo sin
querer.
Mi cuerpo esta hundido entre las sabanas, como si fuera
un eterno domingo de lluvia.
Las palabras se acumulan en el papel y yo solo espero que
logren provocar algo.
No sé qué estoy esperando.
Tal vez si aprietas fuerte mi mano me daré cuenta que no
soy transparente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario